martes, 6 de noviembre de 2007

bicicleta plegable (a la fuerza)

Uso la bicicleta desde hace años. En Madrid, incluso la llevé a trabajar durante una época: siempre la dejaba en un lugar seguro y vigilado. De no haberlo hecho, a mi bici le podría haber ocurrido como a la de la izquierda.

Los hierros que me encontré en la calle Toledo son un buen ejemplo del o que le puede ocurrir a tu bicicleta si pasa la noche al fresco en esta ciudad. Y esta, por lo menos, no ha ardido.

Desconozco las razones que llevan a la gente a hacer la kale borroka sobre estos medios de transporte, pero cada vez que viajo a los Países Bajos envidio sus ciclos aparcados y en ocasiones sin ni siquiera candado que son dejados por sus dueños sin temor a que alguien les lleve el sillín o les pinche las ruedas.

¿Lo veré -y lo podré hacer- algún día en Madrid?

2 comentarios:

ainhoa dijo...

desgraciadamente en este pais se desconoce todavia el amplio significado de la palabra respeto, estamos a años luz todavia de nuestros vecinos que si merecen llamarse europeos!

Anónimo dijo...

..en algunos países europeos las bicis llevan un número de registro o matrícula que las identifica y las multas por delitos de sustracción son altas..