lunes, 19 de febrero de 2007

deformado en el callejón del Gato

antes de pisar por primera vez el suelo madrileño, hubo dos referentes culturales que condicionaron para siempre mi visión de la ciudad. El primero fue una película, El día de la Bestia, de la que hablaré en otro momento. El segundo fue una obra de teatro: Luces de Bohemia.

No sé qué me atraía exactamente de la obra de Valle-Inclán, pero el retrato del Madrid de hace un siglo me resultaba entretenido y enigmático al mismo tiempo.

Así que en mi primera visita a la ciudad no pude resistirme a ir a uno de los lugares por las que Max Estrella deambula en su viaje por la noche madrileña: el callejón del Gato.

En realidad, esta callejuela del centro se llama Álvarez Gato y está dedicada a un poeta madrileño del siglo XVI. Poco importa quién fuera, porque lo realmente conocido de esta calle son sus espejos deformantes de la realidad, y que Valle-Inclán usó para definir el esperpento en un célebre texto:

MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO: ¡Miau!
MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO: ¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX: Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO: Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX: Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO: ¿Y donde está el espejo?
MAX: En el fondo del vaso.
DON LATINO: ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX: Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida de España.
DON LATINO: Nos mudaremos al callejón del Gato.
MAX: Vamos a ver qué palacio está desalquilado.
Ahora, los espejos siguen en el callejón, aunque en la fachada de una franquicia de restaurantes. Están de obras, pero todavía puedes acudir a ver el reflejo deformado de tu imagen. A mí me gusta hacerlo de vez en cuando, para tener otra perspectiva.


El callejón del gato (Metro Sol-Sevilla)

4 comentarios:

javivi dijo...

yo nunca lo e visto, pero bueno tendre que pasar un dia para ver los espejos, porque creo que no me pilla lejos de casa.
Un saludo.

MATRITENSIS dijo...

Los espejos también son nuevos, no hace mucho tiempo un vándalo le dio por liarse a palos con ellos, igual no le gustaba la imagen que veía en ellos.
saludos

equisy dijo...

NECESITO ir ahora mismo a reflejarme en esos espejos. ¡Qué genial y absurdo, todo al mismo tiempo!

Anónimo dijo...

Qué reportaje tan bonito. Es increíble lo que Madrid puede ofrecer a sus paseantes en cada pequeño rincón. Adoro esta ciudad.
Marta.