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sábado, 30 de diciembre de 2006

ensaya las campanadas

¿quieres ser el primero en comerte las uvas con el reloj de la Puerta del Sol? Si hoy vives en Madrid, lo tienes fácil. Acude a las 12.00 del mediodía -uva en mano- a la plaza y afina la vista y los oídos: verás bajar la bola, oirás los cuartos y las doce campanadas de la misma forma que sonarán en Nochevieja.

¿Otra inocenta? No, es sólo el primero de los tres ensayos previstos para comprobar el correcto funcionamiento del reloj situado en lo alto de la Real Casa de Correos, y que desde hace años atrae a numerosas personas que no podrán acudir la última noche del año a Sol.


Aunque algunos incondicionales acuden a los dos ensayos del mediodía (este año hoy sábado y mañana domingo), es la prueba de medianoche la que organiza una algarabía que merece la pena disfrutar alguna vez si vives en Madrid.

Conviene llegar al lugar con algo de tiempo, porque se junta mucha gente en la plaza (no tanta como en Nochevieja, pero casi). Más consejos:

¿Qué necesito? Es recomendable acudir con las consabidas doce uvas, así como tener a mano material de cotillón variado (un matasuegras, serpentinas, confeti) y, por supuesto, llevar peluca (cuanto más fea, mejor).

¿Qué me pongo? Nada de trajes de noche. En el momento de las campanadas, llueve champán, sidra y cualquier bebida que puedas imaginar. También caen minis y botellas. No descartes el uso del paraguas o de un impermeable.

¿Oiré las campanadas? Ni de coña. El jaleo es tal que ni los oídos más finos podrán escucharlas, con el inconveniente que ello conlleva a la hora de sincronizar la campanada con la ingestión de la fruta. Tradicionalmente, cada cual ha de comerse las uvas al buen tuntún.

¡Quiero saber más sobre las campanadas! Más información sobre esta tradición, en la Wikipedia; declaraciones de uno de los relojeros sobre los ensayos, en este otro enlace.


Y después de largar todo este rollo, me voy a hacer mis propios ensayos. Este año, a mi familia le ha dado por apagar la tele en Nochevieja y comer las uvas con el nuevo y flamante reloj de pared que le acaban de regalar a mi padre: entraremos en el nuevo año al ritmo de las campanas de la abadía de Westminster. Y no es broma.


Ensayo de las campanadas
Puerta del Sol (Metro Sol) medianoche del sábado al domingo 0.00 3 € (coste aproximado del matasuegras y de la botella de sidra en la tienda de chinos más cercana)

domingo, 24 de diciembre de 2006

regalos madrileños

siempre he sido de Reyes Magos, pero he de reconocer que en una noche como hoy tenía envidia de mis primos vascos, que recibían un montón de regalos de su Papá Noel particular, el Olentzero, y a mí el señor barbudo anglosajón sólo me dejaba una bolsita de caramelos.

Me cuentan que en Madrid, el que traía antes los regalos el día de Navidad era el propio Niño Jesús. Con un par: recién nacido y ya repartiendo presentes a diestro y siniestro.

El pasado año analicé en lapislázuli la evolución de los diferentes señores que traen regalos en Cataluña y Euskadi. A algunos les sentó bien, y a otros no tanto.

Este año solo deseo a todo el mundo que mañana, venga del personaje que venga, reciba, al menos, un pequeño regalito. "Qué más da", que diría Enrique Mochales.

Felices fiestas!!

viernes, 22 de diciembre de 2006

hoy es el día de las pellas

cuando iba al instituto, el último día de clase era una mezcla de alegría, decepción, frío, ganas de vacaciones y, sobre todo, borrachera matutina.

Y es que ese día se entregaban las notas, pero también se celebraba uno de los actos con más arraigo a lo largo de la geografía nacional: fumarse las clases para beber ingentes cantidades de alcohol en la zona de fiesta de la población en cuestión.

En la que era mi ciudad -Burgos- al evento en cuestión se le denominaba champanada, por aquello de que, básicamente, se consumía champán o, en su defecto, cava.

La mecánica era sencilla:

1. Calentando motores. Acudíamos a clase bien prontito de mañana y, si podía ser, con las botellas de champán ya en la mochila (algunas de ellas suministradas incluso por los padres).

2. Llegó la Navidad. Paripé durante la primera hora, a ser posible con batalla de bolas de papel o canto de villancicos soterrado.

3. Maquinando la rebelión. Recogida del boletín de notas durante la segunda hora de clase. También se le comunicaba al tutor que, lo quisiera o no, toda la clase se largaría de pirola (nombre burgalés usado para denominar la pella madrileña) y no volvería a ver a un estudiante hasta el año nuevo.

4. Camino de la fiesta. Excursión hacia el centro de la ciudad, alcohol en mano y entonando alguna canción típica ()generalmente regional) para amenizar el viaje.

5. Catarsis colectiva. Cebollón colectivo en la plaza mayor y aledaños. Los más sanos iban a la carrera de Navidad, contraacto organizado por el Ayuntamiento que solía contar con escasa participación.

6. El duro regreso. Vuelta a casa para comer con la familia, una vez que se había bajado (parcialmente) la borrachera.

Supongo que en Madrid, por lo que me han contado, el modus operandi era similar ¿o no?

Lo que no sé es si, con la Ley Antibotellón vigente, se sigue celebrando este curioso evento. Aunque hay tradiciones que, pese a los adultos, son difíciles de erradicar.

martes, 19 de diciembre de 2006

Doña Manolita o hacer cola contra toda lógica

Gran vía, 8.50 de la mañana. Aproximadamente, una veintena de personas hacen cola a la entrada de la administración de Lotería número 67 de Madrid, más conocida como Doña Manolita.

Estos madrugadores compradores son los que menos aguardarán en la puerta. Por la tarde, la cola está formada por cientos de personas y el tiempo de espera puede alcanzar las dos horas.

Y qué frío hacía a esas horas, por cierto.

Aunque la estadística dice que todos los décimos que se venden en cualquiera de las administraciones de loterías españolas tienen las mismas opciones de ser premiados, parece que el sello que lleva el décimo impreso en el dorso les ofrece un añadido de suerte. O, al menos, es lo que supongo que esperan los que hacen la cola.

Nunca entenderé por qué pasan estas extrañas cosas con el Gordo de Navidad, pero me gusta. Por si acaso, esta mañana he comprado tres décimos en Doña Manolita. A ver si toca!

lunes, 18 de diciembre de 2006

apunta al niño Jesús y lánzala

el belén municipal de la Plaza Mayor...


...y el detalle








Mi pregunta es: ¿habrán puesto el cartel como medida de precaución o realmente alguien lo hizo y decapitó a un rey mago?

viernes, 1 de diciembre de 2006

navidades madrileñas: karaoke en Colón



la gente pasa al lado y se pone a cantar: impresionante. Lo mejor de toda la decoración del Ayuntamiento. Las luces de Agatha Ruiz de la Prada se quedan a años luz.

martes, 14 de noviembre de 2006

un árbol de navidad a primeros de noviembre

paseando la semana pasada por mi barrio, descubrí esto que he puesto a la derecha: un auténtico árbol de navidad.

Al parecer, este año el Ayuntamiento se ha propuesto encender sus luces de diseño el día 24 de este mes. Se puede discutir sobre si es o no demasiado pronto para este supuesto acto inaugural de la navidad (a más de un mes de esta fecha, no olvidemos), pero me resulta chocante que esta cónica estructura aparezca en mi glorieta el 6 de noviembre.

Lo gracioso es que, alrededor, la gente lo miraba sorprendida y, sobre todo, en manga corta. La estampa me recordaba a las navidades californianas que de vez en cuando veo por televisión en el mes de diciembre (gente en bañador colgando papanoeles de abetos, ya sabéis).

En la ciudad de donde vengo es casi sacrílego encender las luces de navidad antes del puente de la Constitución. En Madrid se saltaron ese plazo hace años. En éste batiremos récord. Y dentro de poco, las pondrán en octubre. Tampoco han estado tan lejos esta vez.

Claro que (ahora que lo estoy pensando) el todoacién de debajo de mi casa ya tienen instalada toda su iluminación navideña. Y en el Mercadona venden Suchard desde hace un mes. Se les han adelantado!