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martes, 30 de septiembre de 2008

Biblos o el mejor kebap de pollo en Madrid

Lo conocí como la mayoría de buenos sitios, de casualidad, un día que buscaba algo que llevarme a la boca rápidamente y que, además, estuviera rico.

No pude estar más acertado: cuando me sirvieron el bocadillo enrollado en pan de pita y probé las bolas de pollo tiernas con queso de cabra me dije a mí mismo que (por fin) había encontrado un buen sitio de kebaps en el centro de Madrid.



El Biblos es un bar libanés que, además del fenomenal kebap de pollo (en realidad, ellos lo llaman taouk de pollo) tiene otros manjares que merecen mucho la pena: shawarma, falafel, platos de hummus y demás especialidades árabes. Para una comida algo más contundente, recomiendo los platos de pollo, falafel o shawarma, que se sirven acompañados de arroz o ensalada, además de las correspondientes cremas de garbanzos y berenjena.

Y de postre, un buen té libanés, que puedes acompañar de un baklaba (pastelillo árabe) que el dueño del local, un dicharachero libanés muy simpático, suele regalarte.

Corredera Baja de San Pablo (junto a la plaza Luna) cierran los lunes comidas y cenas De 3,5 € el kebap a 6,5 € el plato.

miércoles, 2 de abril de 2008

el restaurante chino de Plaza España

muchos lo conocen. Otros no tienen ni idea que en la entrada al párking de Plaza de España se encuentra uno de los restaurantes chinos más auténticos de Madrid.


Para llegar a él sólo hay que meterse en el Chinatown subterráneo madrileño, en los bajos de la plaza. Es probable que haya cola para entrar. No importa: el lugar es minúsculo, pero suelen liberarse sitios rápidamente.

El restaurante chino de Plaza de España (desconozco el nombre real, si alguien sabe chino, agradecería la traducción del cartel) es un lugar donde se come bien, barato y rápido. No busquéis grandes lujos en él: es un local casero, como de toda la vida, pero en chino.

En la carta, bastante escueta, se da la mitad del espacio a las sopas. No hay rollitos de primavera y los platos más destacados son, para mi gusto, la ensalada de tallarines, los vermicelli y las empanadillas. El pollo con verduras no está mal. También hay grandes defensores de su curioso pan con forma de pirámide.



La clientela es de lo más variopinta, pero abundan los gafaspasta y modernos en general, casi siempre bastante jóvenes, porque los platos son baratos (cuestan entre 3,50 € y 4,80 €) y con uno o uno y medio por persona comes hasta hartarte.

Como buen restaurante chino, te puedes pedir una cerveza local. Allí tienen la Tsingtao, una bebida bastante suave (tiene un cierto regusto a cerveza con limón). Para probar está bien, aunque yo sigo prefiriendo la Mahou.

Bajos de Plaza de España de lunes a domingo de 10.00 a 0.00 Unos 7-9 € por persona

domingo, 22 de julio de 2007

Casa Mingo, un pollo indispensable

no he comentado ningún lugar en esmadríz! que ya haya aparecido en La Cuchara. Ellos lo hacen fenomenal y creo que no hay necesidad de repetirlo, porque seguro que me quedaría peor. El otro día me extrañó no encontrar una entrada dedicada al Casa Mingo (al parecer busqué mal, aunque la entrada la escribió uno de sus lectores), ese mítico restaurante asturiano pegado al parque de La Bombilla. Así que aprovecho la ocasión y me apaño un post de este lugar de conocimiento indispensable.

En Madrid hay decenas, tal vez cienes, de restaurantes asturianos. Me encantan casi todos, pero he de reconocer que por Casa Mingo tengo especial predilección. No por lo variado de su oferta ni por sus precios (aunque es bastante baratillo), sino por ese algo mezcla de lo anterior, unido a la situación geográfica (entre Príncipe Pío y un parque la mar de agradable) y a su terraza que -para mí- lo hacen especial.

Ir a Casa Mingo es ir a comer pollo. Y a beber sidra. Es un binomio indispensable y que se puede combinar con una ensaladita como acompañamiento (no la recomiendo especialmente) o bien una buena empanada o chorizo a la sidra (estos están mejor).

Para dos personas con hambre, un pollo puede ser suficiente. Bien regado con sidra de la casa. Como se puede comprobar en la foto de la izquierda, está (o estaba) de rechupete.

Mi recomendación: súbete a la terraza que tienen arriba (se accede desde el exterior). Las vistas al balcón de Rosales y la brisa que corre allí en las noches de verano son inmejorables.

Un plan perfecto para cenar antes de ir al cine de verano del Parque de la Bombilla.

Paseo de la Florida (Metro Príncipe Pío) de lunes a domingo hasta la 1.00? Unos 15 € la cena para dos con botella de sidra, pollo y ensalada.

martes, 5 de diciembre de 2006

de restaurante: pink sushiman

todo moderno que se precie ha de sentir predilección por lo japonés. Y en ello se incluye la comida.

Gente moderna: esa es la impresión que se saca de una visita al Pink Sushiman, el primer (creo) restaurante japonés de Madrid que sirve en la comida en cinta transportadora, al más puro estilo de Shibuya.

Dios mío, que deje de pasar toda esta comida por delante de mí.

El modo de empleo es muy funcional (y japonés, claro): el borde de cada plato tiene un color, y a cada color va asociado un precio. El comensal (sentado alrededor de la cinta girante) puede coger cualquiera de los platos que se le ofrece. Luego ha de guardarlos.

Además, también puede pedir platos calientes a los camareros, y en poco tiempo los cocineros, que trabajan de cara al público y en medio de la barra, te servirán el plato.

La calidad de la comida es buena: sushi variado, nigiri, conos de todo tipo y también algo de sashimi (sólo salmón y atún, creo recordar). Varios arroces, teriyakis, tempuras y tofu completan la carta.

Entre las bebidas, destacan un par de cervezas de barril y la posibilidad de beber refrescos, agua, té verde o sopa de miso de forma ilimitada, previo pago de una tarifa plana.

El local no ofrece menú de mediodía, pero los precios son normales, tirando a económico. Por 20-25 € puedes comer y cenar sin quedarte con mucha hambre. Aquí está la carta con los platos calientes, las bebidas y los precios por color, para hacerse una idea.

lo mejor: la rapidez, la comodidad de servirse a uno mismo y poder ver todos los platos antes de elegir el que mejor pinta tiene.

lo peor: que pasen por delante continuamente esos suculentos platos. Se corre el riesgo de coger demasiados y luego llevarse un susto a la hora de pagar.

Caballero de Gracia, 8 (Metro Gran Vía) todos los días comidas y cenas platos de 1,5 a 4,5 euros (ver todos)