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sábado, 3 de mayo de 2008

hoy igual que hace 200 años

Como el 2 de Mayo de 1808, un ejército ocupaba anoche las calles y plazas del barrio de Malasaña. No eran franceses, aunque su jefe tenga un apellido galo. Estaban allí para proteger a la ciudad y sus ciudadanos de las fiestas que hasta hace cinco años se celebraban, con gran jolgorio para vecinos y resto de madrileños que hasta allí acudían.

Lo que pude ver anoche fue decenas y decenas de policías municipales (40 o 50, calculando a bulto) embutidos en chalecos antibalas y con apariencia nerviosa. Cercaban la plaza del Dos de Mayo e impedían el paso de cualquier bebida alcohólica (pese a que lo que está prohibido en la ley antibotellón es beber, no llevar botellas cerradas por la calle).

El dispositivo policial no es nuevo. Este fin de semana cumple ya un año. Me llamó la atención lo absurdo que es mantener una medida así en un barrio que no es especialmente conflictivo ni por supuesto el único en el que se practican botellones. Algún día los policías desaparecerán, y volverá la situación anterior.

Un amigo me señaló ayer que, en el caso de que Gallardón hubieran vivido hace 200 años, se hubiera puesto de parte de los franceses. Seguro que lleva razón. No entiende que por la fuerza no se pueden cambiar las costumbres.

martes, 6 de noviembre de 2007

bicicleta plegable (a la fuerza)

Uso la bicicleta desde hace años. En Madrid, incluso la llevé a trabajar durante una época: siempre la dejaba en un lugar seguro y vigilado. De no haberlo hecho, a mi bici le podría haber ocurrido como a la de la izquierda.

Los hierros que me encontré en la calle Toledo son un buen ejemplo del o que le puede ocurrir a tu bicicleta si pasa la noche al fresco en esta ciudad. Y esta, por lo menos, no ha ardido.

Desconozco las razones que llevan a la gente a hacer la kale borroka sobre estos medios de transporte, pero cada vez que viajo a los Países Bajos envidio sus ciclos aparcados y en ocasiones sin ni siquiera candado que son dejados por sus dueños sin temor a que alguien les lleve el sillín o les pinche las ruedas.

¿Lo veré -y lo podré hacer- algún día en Madrid?

martes, 2 de octubre de 2007

la sutil decoración del Metro

Las estaciones del Metro son cada vez más impersonales, planas, sin distinciones entre unas y otras salvo por los colores.

La modernización de muchas de las líneas está eliminando sus signos de identidad, esos pequeños detalles que las hacían un poco más humanas, porque eran diferentes. Pasó en la estación de Callao, por ejemplo, que perdió el bonito mosaico con su nombre en el andén de la línea 5 en favor de unos tristes paneles de plástico.

Sin embargo, todavía quedan detalles en algunas paradas, como en la estación de la línea 6 de Guzmán el Bueno. Las baldosas del suelo forman a lo largo del andén una sucesión de espadas y castillos, alusivas a la medievalidad de su nombre. Y pensar que tardé años en darme cuenta de que estaban allí...

Por cierto, ¿alguna vez habéis pensado en lo repetitivo del nombre de Guzmán el Bueno? Probad a traducirlo al inglés: ¡sería Goodman the Goodman!

sábado, 16 de junio de 2007

lenguaje burocrático absurdo

A bordo de un autobús de los verdes, hacia los extrarradios de Madrid:

El viajero deberá hacer frente a su pago con moneda fraccionaria exacta coincidente con el precio marcado. No obstante, las empresas adoptarán las medidas necesarias para que su personal pueda realizar cambios de moneda, siempre y cuando la ofrecida como pago por el usuario sea como máximo el primer billete con valor por encima del precio de un título sencillo.

Menos mal que alguien puso (a mano) algo de sentido común a todo este embrollo burocrático:

martes, 2 de enero de 2007

Una de las estapas más duras del Dakar, en Madrid

Madrid acoge la presalida del rally Lisboa-Dakar

Supongo que han escogido a la capital para que los participantes se puedan pasar por el sur de la M-30 para ir practicando. Seguro que hay tramos del desierto del Sáhara más cómodos.

Por ahí va uno!

El montaje es lo peor (cutre y chiste fácil), pero no podía evitar hacerlo.

martes, 26 de diciembre de 2006

neones, no; pantallas gigantes, sí

Antes del verano, el Ayuntamiento anunció que no permitiríaen el futuro la instalación de anuncios de neón en determinadas zonas de Madrid, y que (casi todos) los existentes deberán ser retirados.

Entonces, dicha medida se justificó por la "sobresaturación" de expresiones publicitarias en la capital.

Meses después, me encuentro esto en plena plaza de Callao:

De cerca y encendida es más fea, creedme.

Al parecer, las televisiones gigantes sí que son una forma de publicidad que está bien. Al menos siempre que se haga para promocionar la cadena del Consistorio: esmadrid.tv! (de qué me sonará a mí ese nombre?).

Otro ejemplo de (falsa) predicación con el ejemplo. Al igual que el respeto a las normas de movilidad municipales.

Pero como no todo se hace mal, aquí dejo también lo que yo considero un acierto decorativo: nieve falsa en las paradas de bus.

Reconozco que el poliespán es un poco cutrecillo, pero lo prefiero para crear ambiente invernal a lo que tenía previsto el ayuntamiento de Lepe para estas fiestas.

martes, 19 de diciembre de 2006

Gallardón ¿paralítico?

Pues a primera vista no, a juzgar por lo grácil que se le veía en la inauguración del mercado de las flores en Tirso de Molina, el pasado sábado.

Y entonces, ¿qué hacía su coche oficial aparcado durante media hora en una plaza reservada para minusválidos?


Esto es lo que se llama comunmente "predicar con el ejemplo". La próxima vez que intente multarme un agente de movilidad por aparcar mal, le voy a enseñar la foto.

Más información, aquí

jueves, 30 de noviembre de 2006

diseño Vs pisos protegidos

la Empresa Municipal de Vivienda (EMV) celebra estos días su 25 aniversario con una instalación de andamios (habrán cogido algunos de los que sobran en las obras de Madrid) y un ciclo de conferencias en la plaza de Colón.

Sinceramente, hubiera preferido que, en lugar de gastar el dinero en contratar una espectacular pero absurda noria (ver imagen de la derecha, ampliable), hubieran construido alguna vivienda más de protección oficial, o subvencionaran algún alquiler más para jóvenes, o algo.

De nuevo, la publicidad institucional mal entendida, en fin.

Despliegues propagandísticos aparte, ayer me resultó curioso ver un apartado del folleto que reparten en la citada exposición conmemorativa. El párrafo en cuestión dice así:

"El trabajo realizado durante este periodo ha conseguido convertir la gestión de la EMVS en un modelo a seguir (...) y en una auténtica referencia mundial en la calidad arquitectónica de los proyectos realizados"

A leer lo de "calidad arquitectónica" me acordé de uno de sus proyectos, que visité hace un tiempo, el de los 64 pisos protegidos en el Ensanche de Carabanchel, que tenían la gracia de contar con tabiques plegables.

La idea era buena: separar un espacio diáfano mediante tabiques de quita y pon. La realidad, varios meses después de la noticia que he enlazado más arriba, era muy distinta.

Estuve conversando con varios de los adjudicatarios de las viviendas, y a todos les resultaba un incordio tener esos tabiques separando sus habitaciones: eran demasiado delgados, dejaban traspasar todos los ruidos y no se encajaban correctamente ni a tiros.

El Ayuntamiento lo vendió como elnovamás del diseño arquitectónico. Sin embargo, el diseño (mal ejecutado) no convenció a muchos de los que les tocó la casa. Cuando vi las viviendas, algún vecino ya los había retirado y había puesto una sólida pared de ladrillo en su lugar.

Eso sí, por fuera los edificios eran preciosos. Qué pena que muchas de las actuaciones municipales se ocupen sólo de arreglar la fachada.

martes, 21 de noviembre de 2006

publicidad poco institucional

en ocasiones, los políticos confunden la publicidad institucional, necesaria en determinados momentos, con la propaganda partidista.

El último ejemplo es el de la última campaña publicitaria del ayuntamiento de Madrid, en la que se ha hecho uso de dinero público (exactamente, 1.040.000 €, según el propio consistorio) para intentar minimizar la oposición de los madrileños a las abundantes (y excesivas, a mi juicio) obras de infraestructuras acometidas por el equipo de Gallardón.

Estos son algunos de los carteles que, bajo la frase ¿Qué pasaría si nunca pasase nada? y siete meses antes de las elecciones municipales, adornan paradas de autobús, metro y los diarios de la capital.

Las Ventas, Cuatro Caminos y las orillas del Manzanares: bellas estampas de principios de siglo.

Dada la gran repercusión de la iniciativa municipal, esmadriz! ofrece, sin coste adicional alguno, un cartel para la segunda parte de la campaña publicitaria. Más acorde, quizás, con la realidad de Madrid. Ahí va:


viernes, 10 de noviembre de 2006

nueva terminología de Metro

hasta ahora, las cosas funcionaban o no. Me explico: si un aparato está roto, puede llevar un cartel de no funciona; no obstante, si opera correctamente, lo más lógico sería que no llevara nada o, como mucho, un cartel que diga aquello de funciona.

Sin embargo, en Metro de Madrid han querido ir más allá. Ahora hay un paso intermedio entre funcionar y no funcionar: ahora las cosas también pueden estar en fase de puesta en servicio.

El cartel de no funciona pasó a la historia.

Todos los ascensores de la nueva (y resbaladiza) Línea 3 tienen pegado desde hace más de un mes el citado cartel. Bueno, todos menos los de la estación de Palos de la Frontera. Allí alguien fue más honesto y optó por la terminología tradicional.

La verdad es que la susodicha expresión me recuerda a la utilizada por los libros de Sociales que, en mis tiempos de la EGB, decían aquello de que España era un país en vías de desarrollo para no meternos en el grupo de subdesarrollados.

España logró ser una nación desarrollada pocos años después. A ver cuánto tardan los ascensores en dejar de estar en fase de puesta en servicio y funcionan de una vez.