martes, 22 de mayo de 2007

soy el amigo de las tormentas

hace nueve años, cuando llegué a esta ciudad, me quedé impresionado por la cantidad de tormentas primaverales que soportaba Madrid: de mediados de mayo a primeros de abril, todos los días (salvo uno o dos) cayó una tormenta.

En total, fueron unos veinte días de lluvia seguidos que parecían unos calcados los unos a los otros:

amanecía con sol - calor al mediodía - sobre las 16.00 se empezaba a nublar - a las 17.30 parecía de noche - tromba de agua a las 18.00/18.30 - escampaba media hora después - atardecer de postal con sol y ligero frescor por la humedad
Desde ese año no he vuelto a vivir algo parecido en la ciudad. La verdad es que al principio las tormentas me asustaron un pelo, pero ahora lo echo de menos. Sin embargo, lo que está cayendo este año me está empezando a recordar a aquella primavera de 1998. Y si no, atentos a los planos de rayos caídos últimamente:


Nota: los colores dependen de la hora de caída de los relámpagos. Cada punto es un rayo (fuente: INM)

Y para ilustrar sonoramente el post, unos poquitos truenos y una canción al uso. Que lo disfrutéis!

miércoles, 16 de mayo de 2007

las gallinejas: amor y odio en un sólo bocado

Lo había anunciado. Me las iba a comer. Y engullí medio bocadillo de ellas. Y no estaban muy bien fritas (como me habían recomendado). Más bien tenían textura blanda, tipo goma. Parecía un zombi devorando estómagos.

Pero luego pidieron una ración. Y estas si que estaban bien tostadas. Y ricas. Y comí más.

Luego, de noche, me arrepentí. No sabéis cuánto.

miércoles, 9 de mayo de 2007

en Madrid no hay mar, pero…

… tenemos otras cosas a las que quedarnos mirando ad intinitum. Mi preferida es una que últimamente corre peligro de extinción por obra y gracia de nuestro queridísimo alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, alias el topo.

Me gusta sentarme y verla: es como el fuego de una hoguera, que siempre cambia pero que permanece casi igual. Miro al frente y se me pueden pasar las horas muertas, pensando en mis cosas y disfrutando de ese constante iryvenir que me pasa por delante.

Es la M-30, y cada vez que me siento en estos bancos, veo este espectáculo.

Nota: a lo mejor no le encontráis la gracia al principio, pero os aseguro que, un rato después, envicia.

viernes, 27 de abril de 2007

con la verdad por delante

En Madrid -como en muchos otros lugares- abundan los bares en los que las fritangadas son habituales, pero lo que me he encontrado hoy no tiene ni nombre:


Por supuesto, no me podía quedar sin pedirla. Para las mentes más perversas, se compone de estos alimentos. Y por si alguno queréis probarla, no dejéis de acudir al bar donde la sirven, ubicado en el cruce de las calles Torrelaguna con Rafael de Bergamín (metro Avenida de la Paz). Está lleno de ingenieros, pero son majos.

miércoles, 18 de abril de 2007

Avenida de América a lo Naboo

Hace un tiempo, Toño dejaba en MMM una interesante pregunta para los blogueros madrileños: ¿qué lugar de Madrid te recuerda a otra ciudad?

A mí hay dos sitios de Madrid que me recuerdan no a una ciudad, sino a otros planetas. Son imaginarios, pero a mí me valen. Uno es en Diego de León, cuya estación de metro se parece a los pasillos de la Estrella de la Muerte; el otro es un edificio en Avenida de América, que me recuerda al planeta Naboo, también de La Guerra de las Galaxias. A las pruebas me remito:



Y es que me encantaría tener una de esas terrazas.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Museo de las patatas: vitamina C a raudales

A mitad de la calle del Ferrocarril, un auténtico paraíso en cuanto a terrazas para tomar algo se refiere, está el Museo de las patatas.



Su nombre no engaña a nadie: en él puedes ponerte hasta arriba de patatuelas de todo tipo y sabor, bien llenas de vitamina C.

Debido a la alta calidad de sus patatas (supongo), las raciones no son, como en la mayoría de locales de Madrid, el plato más barato, sino que cada plato alcanza los diez euritos de precio. Por ello recomiendo degustarlas como tapa según se van pidiendo cañas, una opción mucho más rentable.

Es decir, que el modus operandi en este bar más recomendable es el de tomar unas cuantas cañas (o vermús de grifo, muy recomendables) hasta probar dos o tres tipos de patatas. Si tienes suerte, incluso podrás probar el otro plato estrella del local: las migas con uvas. Las venden incluso para llevar, y están de rechupete.

Además, tienes entretenimiento. Durante la estancia en el bar, puedes dedicarte a admirar sus carteles. A mí me encanta el de Doña Patata, aunque el resto tienen un toque añejo que no está nada mal:



C/ Ferrocarril (Metro Delicias) de miércoles a lunes hasta las 23.30-0.00 1,80 cada caña. Aquí, todos los precios de bebidas, montados y raciones.

miércoles, 14 de marzo de 2007

un CoCo!

algunos ya sabéis lo que me gustan los CoCos. Esta vez he sufrido uno en mis carnes. A saber: cartel de entrada en la exposición del Museo Municipal, en Tribunal (sí, el de la fachada plateresca y obras eternas):


Juzguen ustedes mismos: ¿Copia o Coincidencia? Yo siempre me inclino por lo segundo, pero da que pensar...

martes, 6 de marzo de 2007

el mejor atardecer de la ciudad

aunque Madrid es un lugar de atardeceres impresionantes (tal vez por la altura, tal vez por la contaminación), el que se puede contemplar desde el eje Gran Vía de San Francisco - La Almudena - Palacio Real - Templo de Debob es, a mi juicio, el mejor de todos.

Como muestra, una imagen tomada del Flickr de Midnight Trucker:


A la derecha, la catedral de la Almudena. Justo a sus pies, el lugar en el que encontraron a la patrona de Madrid.

El mejor lugar de todos para ver la puesta de sol: entre el Palacio Real y la catedral, justo encima del Campo del Moro. Qué pena que desde hace unos años esté en obras y sólo los obreros puedan disfrutar como ninguno de estos atardeceres.

Atardecer en el Madrid de los Austrias Busca un día soleado Puedes consultar las horas de todos los atardeceres en este enlace gratis

martes, 27 de febrero de 2007

esmadriz! ... a las cañas!


El próximo sábado 3 de Marzo, festividad de San Juan Clímaco, estáis todos (lectores y blogueros) convocados (que no invitados) a participar en una ruta muy particular del cañeo más castizo.

Lo organizamos los de Madrid me Mata (mi otro blog) y os podéis apuntar -y ver más detalles- en este enlace o en los comentarios de este mismo post. Os esperamos!

C/ Leganitos con Plaza de España (Metro Plaza España) sábado 3 de marzo a las 19.00 depende de las cañas que te tomes

lunes, 19 de febrero de 2007

deformado en el callejón del Gato

antes de pisar por primera vez el suelo madrileño, hubo dos referentes culturales que condicionaron para siempre mi visión de la ciudad. El primero fue una película, El día de la Bestia, de la que hablaré en otro momento. El segundo fue una obra de teatro: Luces de Bohemia.

No sé qué me atraía exactamente de la obra de Valle-Inclán, pero el retrato del Madrid de hace un siglo me resultaba entretenido y enigmático al mismo tiempo.

Así que en mi primera visita a la ciudad no pude resistirme a ir a uno de los lugares por las que Max Estrella deambula en su viaje por la noche madrileña: el callejón del Gato.

En realidad, esta callejuela del centro se llama Álvarez Gato y está dedicada a un poeta madrileño del siglo XVI. Poco importa quién fuera, porque lo realmente conocido de esta calle son sus espejos deformantes de la realidad, y que Valle-Inclán usó para definir el esperpento en un célebre texto:

MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO: ¡Miau!
MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO: ¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX: Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO: Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX: Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO: ¿Y donde está el espejo?
MAX: En el fondo del vaso.
DON LATINO: ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX: Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida de España.
DON LATINO: Nos mudaremos al callejón del Gato.
MAX: Vamos a ver qué palacio está desalquilado.
Ahora, los espejos siguen en el callejón, aunque en la fachada de una franquicia de restaurantes. Están de obras, pero todavía puedes acudir a ver el reflejo deformado de tu imagen. A mí me gusta hacerlo de vez en cuando, para tener otra perspectiva.


El callejón del gato (Metro Sol-Sevilla)